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SENSORES POR DOQUIER: LIVING LA VIDA MONITOREADA.

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28.09.07 – Puerto Rico

Puerto Rico – Sensores por doquier: livin’ la vida monitoreada
http://www.adital.com.br/site/noticia2.asp?lang=ES&cod=29771
Carmelo Ruiz Marrero
Director del Proyecto de Bioseguridad de Puerto Rico
Adital

 

¿Qué tal vivir en un mundo en que usted sea vigilado y monitoreado las 24 horas, todos los días de su vida, como en la película “Truman Show”? ¿Rodeado de sensores del tamaño de una cabeza de alfiler- instalados en su casa y carro, en enseres y artículos de supermercado, en el taller de trabajo y en lugares públicos, e incluso incrustados en su cuerpo- que toman nota de sus más mínimos movimientos y transacciones y transmiten los datos en tiempo real a empresas y/o agencias de gobierno?

No es fantasía. Estamos en creciente contacto con sensores ocultos que miden presión, temperatura, flujo, movimiento, proximidad y hasta toman imágenes. Como consumidores y ciudadanos estamos siendo llevados a un mundo cibernético en el que gustosamente claudicaremos nuestra privacidad e intimidad a cambio de seguridad y conveniencia. Cuán inevitable y deseable sea este futuro depende de lo bien que nos eduquemos hoy, antes de que sea demasiado tarde para cambiar de rumbo.

Las principales tecnologías utilizadas para esta revolución de monitoreo son los sensores RFID y el llamado polvo inteligente. Debido a que se basan en la miniaturización, ambas están ligadas íntimamente a los avances en nanotecnología, que es la manipulación de la materia en la escala del nanómetro (una millonésima de milímetro).

El sistema RFID (identificación por frecuencia de radio), que consiste de chips electrónicos diminutos que transmiten datos, ya se están usando en comida empacada, medicamentos, prendas de ropa, zapatos, máquinas de afeitar y hasta libros. En una oficina puede haber estos chips en impresores, cajas de papel, computadoras y otros artículos.

“La mayor diferencia de estos chips con el código de barras es que la información se puede detectar a distancia, desde pocos metros hasta kilómetros (dependiendo del tipo de chip), y se puede leer a través de su ropa, de su billetera, cartera, mochila o maletín”, explica Silvia Ribeiro, del Grupo ETC. “Si la compra del objeto etiquetado se hace con tarjeta, la etiqueta se ‘personaliza’ y queda identificada con el comprador.”

Esta tecnología atrae a fabricantes, mayoristas y detallistas, pues es más conveniente que el código de barra. Procter & Gamble y Benetton fueron pioneras en su uso pero Wal-Mart fue la primera compañía en convertirlo en norma, al requerirle a sus cien mayores proveedores que la implementen. También es útil para combatir el hurto, ya que la señal que envía un chip RFID puede ser usada para determinar su localización exacta.

“Para las grandes empresas significa una automatización de los sistemas de compras, distribución y ventas que elimina gran parte de los trabajadores que antes controlaban estos procesos, al tiempo que les permite hacer seguimiento de los consumidores, sus preferencias, zonas donde se encuentran, etcétera, aumentando sus posibilidades de manipulación del consumo”, dice Ribeiro. “Actualmente la tecnología se está expandiendo y el objetivo de las empresas es llegar a colocarlo en cada producto que lleva el consumidor, tal como hizo Gillette con las máquinas de afeitar Mach3.”

Pero la novedosa tecnología de polvo inteligente va aún más lejos que los chips RFID. Esta fue concebida hace más de diez años por Kris Pister y Randy Katz, con finaniciamiento de DARPA, brazo de alta tecnología del Pentágono. El interés de DARPA es el desarrollo de redes de sensores del tamaño de una cabeza de fósforo o más pequeños, a menudo conocidos como “motas”, que serían desplegados sobre territorio enemigo para que transmitan en tiempo real datos sobre movimientos de tropas, armas químicas o cualquier otra información necesaria.

Pero desde luego, desde entonces se ha derivado una infinidad de usos civiles: control de inventario y de calidad, oficinas inteligentes, ropa inteligente (con sensores de temperatura y humedad), conservación de energía, protección ambiental, rastrear gente, y mucho más. Para aprovechar estas oportunidades, en 2002 Pister se fue al sector privado y fundó la firma Dust Networks, que se anuncia como líder mundial en el campo de sensores inalámbricos.

Hay que señalar que la distinción entre sensores RFID y polvo inteligente se hace cada vez más borrosa. Algunos ejemplos específicos del uso de estos novedosos sensores:

* El tanquero petrolero Loch Rannoch de la corporación BP tiene 160 sensores inalámbricos que miden vibraciones en el motor para prevenir averías.

* En una isla en el estado de Maine se utilizan “motas” para monitorear los microclimas donde anidan los pájaros, para de este modo estudiar la vida silvestre de manera no invasiva.

* El puente Golden Gate en la ciudad de San Francisco está cubierto por una red de sensores que documentan vibraciones e impactos que afectarían su integridad estructural.

* En el 2014 se inaugurará New Songdo City, una comunidad planificada en Corea del Sur que tendrá 65 mil residentes y será lugar de trabajo de 300 mil personas. Esta ciudad tendrá computadoras y sensores en todas partes, incluso las residencias y calles. Numerosas empresas de tecnologías de punta se están uniendo al proyecto para poder probar sus nuevos productos en la ciudad, desde sensores RFID para monitorear el reciclaje hasta teléfonos celulares que almacenan el historial médico de su dueño. Cada residente tendrá una tarjeta inteligente con la cual lo hará todo, desde abrir la puerta de su casa hasta montarse en un tren o ir al cine.

* El gobierno de Estados Unidos está desarrollando nanosensores que detectarán las más mínimas cantidades de agentes químicos y biológicos para prevenir ataques con gases venenosos o ántrax no sólo en el campo de batalla del Oriente Medio sino también en territorio doméstico. Un ejemplo es Sensornet, un proyecto del Laboratorio Federal Oak Ridge el cual instalará una madeja de sensores por el país entero para detectar amenazas químicas, biológicas, nucleares y explosivas. Los sensores de este sistema, algunos de los cuales serán de tamaño micro y nano, estarán conectados a las ya existentes 30 mil torres de telefonía celular del país.

“Sensores inalámbricos incrustados en todo, desde la ropa que vestimos hasta los paisajes por los que nos movemos, podrían alterar de modo fundamental la manera en que nos relacionamos con bienes cotidianos, servicios, el ambiente y el estado”, advierte el Grupo ETC. “La meta es desarrollar lo que investigadores llaman ‘inteligencia ambient’- ambientes inteligentes que usan sensores e inteligencia artificial para predecir las necesidades de individuos y responder de manera acorde: oficinas que ajustan los niveles de iluminación a través del día o ropa que altera sus colores o calor dependiendo del ambiente externo.”

Hasta en tu cuerpo.

Inevitablemente, se planteará con cada vez mayor insistencia el incrustar chips en los cuerpos de la gente. Quienes tengan estos chips podrán automáticamente abrir puertas, prender luces y hacer compras con sólo pasar la mano sobre el sensor indicado. En el hotel Baja Beach Club en Barcelona los huéspedes pagan por el privilegio de implantarse un chip durante su estadía, con el cual no tienen que hacer fila para nada y pueden ordenar bebidas con sólo mover sus manos.

Seguramente no habrá coerción para su eventual implantación en los cuerpos de todo el mundo, sino que se hará lentamente. Imaginen el siguiente escenario: Primero se le implantan a quienes no pueden protestar: a los soldados y a los convictos. Después a policías, trabajadores penales, y como grillete electrónico a personas en probatoria o en libertad bajo palabra; luego a guardias de seguridad privada y eventualmente se le requerirá a cualquier persona cuyo trabajo requiera de algún “clearance” de seguridad. Y después de todo esto las compañías fabricantes de los chips anunciarán en costosas campañas publicitarias lo fácil y conveniente de la vida de quienes los usan.

RECUADRO: ¿La finca del futuro?

El Departamento de Agricultura estadounidense (USDA) está desarrollando un Smart Field System, paquete tecnológico que aplica agua, pesticidas y fertilizantes de manera automática, en el lugar preciso de la finca donde se necesiten, en el momento correcto y en la dosis adecuada. Este sistema es parte de una visión de alta tecnología para el agro conocida como agricultura de precisión. Definida como el uso de tecnologías informáticas para manejar granjas, la agricultura de precisión utiliza procesamiento de datos, telecomunicaciones, sistemas de información geográfica, sistemas de posicionamiento global e imágenes satelitales. Entre los beneficios que promete: mejoramiento de rendimientos, información para tomar mejores decisiones de manejo de la finca, reducción en el uso de agroquímicos y fertilizantes a través de una aplicación más eficiente, aumento en los márgenes de ganancia, y una reducción en la contaminación causada por actividades agrícolas.

Por supuesto, todo esto requiere de sensores que transmitan datos en tiempo real acerca de los cultivos, por ejemplo que midan temperatura, humedad, erosión, niveles de nitrógeno y Ph, y detecten problemas como plagas y malezas. Si estos sensores llegan a ser más pequeños que un grano de arroz entonces el agricultor podrá regarlos por su finca como si fueran semillas.

El USDA no está solo en el desarrollo de sensores para el agro. La compañía Intel está probando en un viñedo en Oregon unos minisensores que miden la temperatura cada minuto. La Intel tiene como meta perfeccionar sistemas de computación proactiva que anticiparán las necesidades del agricultor y tomarán acción sin que se les ordene. Sus competidores incluyen a Accenture y Millenial Net, que juntas realizan experimentos similares en un viñedo en California, y Crossbow Technologies, que está desarrollando motas de polvo inteligente para manejo de irrigación, detección de heladas, biorremediación de contaminantes y hasta determinar el mejor momento para cosechar.

¿Y la intimidad?

Con tal nivel de vigilancia, nuestra sociedad acabará siendo un panopticón, es decir un nivel de monitoreo institucionalizado tan absoluto y omnividente que nada en la existencia humana será privado. A varios académicos, como el sociólogo canadiense Michael Mehta, de la Universidad de Saskatchewan, le preocupan el efecto socialmente nocivo que podría tener el uso indiscriminado de estos sensores.

“La nanotecnología está estimulando avances significativos en tecnologías de vigilancia y monitoreo”, dijo Mehta. “Al facilitar la miniaturización de tecnología de cámaras por control remoto, los efectos panópticos de la vigilancia se magnifican. Pronto será posible ubicar cámaras de video indetectables, micrófonos y transmisores en cualquier lado que uno quiera.”

“La privacidad es un ingrediente esencial en una sociedad en que se requiere ‘capital social’ para estimular la innovación social… el uso masivo de equipo de vigilancia podría crear una sociedad con niveles menores de confianza, menos capital social e involucramiento cívico mermado. En pocas palabras, los usos de la nanotecnología podrían suprimir la innovación.”

Recientemente la prestigiosa Royal Society de Inglaterra publicó un informe sobre las incertidumbres y oportunidades de la nanociencia y la nanotecnología que llegó a conclusiones similares acerca del impacto sobre la intimidad: “mediante vigilancia subrepticia (los nanosensores) se pueden usar de maneras que limitan la privacidad de individuos y grupos, al recolectar y distribuir información personal (como perfiles genéticos y de salud) sin el consentimiento adecuado, y al concentrar información en las manos de aquellos con los recursos para desarrollar y controlar tales redes”.

Enlaces:

Crossbow Technologies: http://www.xbow.com/
Dust Networks: http://www.dust-inc.com/
Grupo de Acción sobre Erosión, Tecnología y Concentración (ETC): http://www.etcgroup.org/
Millenial Net: http://www.millennial.net/
New Songdo City: http://www.songdo.com/
RFID Journal: http://www.rfidjournal.com/
RFID Weblog: http://www.rfid-weblog.com/
Sensor Magazine: http://www.sensorsmag.com/sensors/
Sensornet: http://www.sensornet.gov/

 

Carmelo Ruiz Marrero
Director del Proyecto de Bioseguridad de Puerto Rico.
Autor del libro “Balada Transgénica: Biotecnología, Globalización y el Choque de Paradigmas”.

Written by rudy2

November 26, 2012 at 16:19

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